Lo que comenzó como una lluvia persistente se transformó en una emergencia urbana de grandes proporciones para el “Corazón del Valle”. Desde el día de ayer, los habitantes de Tuluá enfrentan la inundación de cinco barrios, donde el agua ha alcanzado niveles que comprometen los enseres y la seguridad de las familias.
Un balance departamental trágico A pesar de los esfuerzos de prevención, las autoridades confirmaron el fallecimiento de una persona en medio de los eventos naturales registrados en las últimas horas. Los fenómenos identificados incluyen:
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Avenidas torrenciales: Desbordamiento de cauces con transporte de lodo y escombros.
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Corrientes súbitas: Aumentos repentinos en los niveles de ríos en San Pedro y Tuluá.
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Movimientos en masa: Desprendimientos de tierra que mantienen en alerta a los conductores en la zona de Buga.
Alerta máxima en las cuencas altas Mientras en el casco urbano de Tuluá se trabaja en el drenaje de las zonas inundadas, en Calima – El Darién (sector de Río Bravo) el riesgo sigue latente. Las lluvias no han cesado, lo que dificulta las labores de los organismos de socorro. Se espera que en las próximas horas se instale un Puesto de Mando Unificado (PMU) departamental para coordinar la entrega de ayudas humanitarias y maquinaria amarilla para la rehabilitación de los puntos afectados.