El 3 de enero de 2026 quedará marcado como el día en que la estrategia de “máxima presión” de la administración Donald Trump pasó de las sanciones a la acción militar directa. Con la captura y extracción de Nicolás Maduro, Venezuela entra en un territorio desconocido donde la incertidumbre institucional y la tensión internacional son las protagonistas.
El silencio de las FANB y el Estado de Excepción
Mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez exige una “prueba de vida” y denuncia un secuestro imperialista, el mundo observa con atención el comportamiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana – FANB. El ministro de Defensa, Padrino López, ha llamado a la resistencia, pero reportes internos sugieren una fractura en la cadena de mando tras la neutralización de las comunicaciones durante el bombardeo.
Un mundo dividido
La reacción internacional no se ha hecho esperar:
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Aliados de Maduro: Rusia, Irán y Cuba han calificado el acto como “terrorismo de Estado” y una violación flagrante de la soberanía.
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Eje Regional: Mientras Javier Milei – Argentina celebra el fin de la dictadura, Gustavo Petro – Colombia ha ordenado el despliegue de tropas en la frontera, condenando la intervención armada.
El futuro inmediato de Venezuela depende de quién logre llenar el vacío de poder en Caracas mientras el “Heredero de Chávez” se prepara para enfrentar un juicio histórico en suelo estadounidense.